Cuevas de Can Marçà
Un regalo de la naturaleza para sus ojos
Después de un camino excavado en la roca se llega a la entrada de la cueva en una cota de 12/14 metros sobre el nivel del mar, desde donde se inicia la visita. La cueva tiene una antigüedad de más de 100.000 años y se formó por fallas telúricas. Ha pasado por glaciaciones y calores tropicales, estando en la actualidad casi fosilizada, salvo en las más profundas galerías, donde el goteo continúa formando bellas estalactitas y estalagmitas.
La cavidad denominada Can Marçà fue descubierta y utilizada por contrabandistas, quienes escondían en ella bultos de mercancías izándolas desde el mar desde una abertura situada en una cota de 8/10 metros. Actualmente se pueden distinguir claramente las señales de pintura, roja o negra, que marcaban el camino hacia otra salida en caso de huída o emergencia.
En las formas geológicas quedan patentes la riqueza del curso de aguas subterráneas que discurrían, quedando fosilizadas las cascadas y cursos de las aguas.
Los materiales que se aprecian en el interior de la cueva, son básicamente carbonato cálcico, óxido de hierro, magnesio, arcilla, etc.
Las aportaciones de los geólogos y espeleólogos que han intervenido para la puesta a punto de la cueva han consistido en reproducir lo que existió en tiempos remotos, recuperando las cascadas y los cursos que existieron en aquellos tiempos.
Se han encontrado huesos y fósiles de animales roedores de especies extinguidas, cuyos esqueletos fueron trasladados al Museo de Historia Natural para su correspondiente catalogación y para enriquecer la fauna prehistórica de nuestras viejas tierras mediterráneas.
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